El ayuntamiento avanza en recuperación del yacimiento arqueológico de las Piletas romanas de Torremuelle, en la zona de la Costa. Para preservar este conjunto monumental se ha puesto en marcha un proyecto de conservación y restauración. Estas piletas formaban parte de la factoría de salazones de Villa Mauritana, una de las dos villas romanas que existieron en Benalmádena hace 2000 años. Allí se fabricaba el «garum» , una mezcla de pescados azules pequeños como sardinas, boquerones, jureles o anchoas mezclados con vísceras de pescados grandes como los atunes. Se realizaba una salmuera macerada y se añadían aromáticos como hinojo, cilantro, hierbabuena, apio y eneldo.
El alcalde Juan Antonio Lara asegura que es «un legado histórico que estaba totalmente abandonado y oculto, una auténtica joya que tenemos en Benalmádena Costa». Esta factoría romana de salazones, compuesta por 19 piletas de grandes dimensiones, pertenece al área industrial de una de las dos villas romanas que ocuparon Benalmádena hace 2.000 años, conocida como ‘Villa romana de Torremuelle’ o ‘Villa Mauritana’. Los arqueológicos se localizaron hace 20 años, “pero a pesar del valor histórico del descubrimiento, nunca se llegaron a proteger de la manera adecuada, estando hasta ahora sin un vallado de protección y sin mantenimiento preventivo de las estructuras arqueológicas”

Las obras de construcción de la Carretera Nacional 340 arrojaron el descubrimiento de numerosos restos de edificios romanos, junto a instalaciones industriales para el aprovechamiento de los recursos marinos. En 1951,entre la carretera y la playa se localizó un mosaico de teselas blancas, negras y rojas fechado en el siglo III d.C., que debió decorar alguna estancia de la lujosa de esta villa marítima y que en la actualidad se custodia en el Museo Provincial de Málaga.
Las estructuras de la Villa de Torremuelle se perdieron, quedando enterrados bajo la propia carretera o destruidos con la ampliación de esta vía. En el año 2004 se localizó la parte industrial de esta villa con todo un complejo industrial de salsas y conservas de pescado formada por 19 piletas alineadas en batería, con un largo total de 50 metros. El arroyo del Lagar, proporcionaría el agua dulce que se necesita para la fábrica de salazones, y estuvo en uso durante el siglo I y II d.C.




