El ser humano invierte un tercio de su vida en dormir. Dormir es una actividad necesaria, porque con ella se restablece el equilibrio físico y psicológico básico de las personas. Sin embargo, a menudo no le damos la importancia que tiene, fundamentalmente, porque la necesidad de sueño cambia, en cada persona, de acuerdo a la edad, estado de salud, estado emocional y otros factores. El viernes 14 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño, una fecha que pretende poner el foco en la importancia de descansar bien. Por este motivo, desde la Sociedad Española del Sueño (SES) -compuesta por expertos de distintas ramas de la medicina interrelacionadas entre sí- recomiendan crear un ambiente propicio antes de dormir para favorecer el buen descanso.
“Practicar ejercicios de relajación antes de acostarse puede contribuir a que duerma mejor. Practique una respiración lenta y relajada”, aseveran, al tiempo que apuntan a que tomar un baño de agua a temperatura corporal tiene un efecto relajante, por lo que es una actividad que ayuda a favorecer el sueño. También aconsejan no tomar bebidas que contienen cafeína en horario de tarde, al igual que consumir alcohol y tabaco, “además de perjudicar la salud, perjudican el sueño y, en este sentido, se debe evitar su consumo varias horas antes de dormir”. De igual modo, aconsejan que hayan pasado al menos dos horas desde la cena, puesto que el hambre y las comidas copiosas pueden alterar el sueño, y no tomar un exceso de líquidos antes de ir a dormir para evitar tener que levantarse para ir al baño en medio de la noche. Asimismo, recomiendan que el dormitorio tenga una temperatura agradable y unos niveles mínimos de luz y ruido.
“El tiempo ideal de sueño es aquel que nos permita realizar las actividades diarias con normalidad”, señalan los expertos, que recomiendan ponerse en manos expertas en caso de padecer insomnio. Este puede ser primario, es decir, que la causa que lo provoca no se identifica fácilmente o no está asociada a ninguna otra enfermedad, o secundario, que aparece como consecuencia de diferentes causas como una enfermedad, un trastorno mental, el consumo de ciertas sustancias o medicamentos o la existencia de problemas ambientales o sociales.
Desde la SES, recomiendan poner en marcha medidas de higiene de sueño, como mantener un horario fijo para acostarse y levantarse, incluidos fines de semana y vacaciones, reducir el tiempo de permanencia en la cama, ya que permanecer durante mucho tiempo en la cama puede producir un sueño fragmentado y ligero y, si hay dificultades para conciliar el sueño, levantarse de la cama y hacer alguna actividad relajada. También aconsejan no dormir siestas de más de 30 minutos y evitar ver la televisión o tener el móvil en la cama.




